¿PORQUE TENGO QUE IR AL PSICOTERAPEUTA SI NO TENGO NINGÚN PROBLEMA MENTAL?

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¿PORQUE TENGO QUE IR AL PSICOTERAPEUTA SI NO TENGO NINGÚN PROBLEMA MENTAL?

Es una pregunta sencilla, que muchas personas se hacen antes de decidirse a llamar a un psicoterapeuta. Son personas como tú, que no tienen un trastorno mental, no están deprimidos, no tienen ansiedad, bueno algo de estrés porque estamos en el siglo XXI en el primer mundo, no tienen una visión distorsionada del mundo, comen bien, duermen mejor, …, tan sólo es que llevan una época un poco rara, no están felices, no consiguen sentirse satisfechas, no sé, supongo que ya se me pasará, se suelen decir.

¿Verdad que esto lo hemos pasado todos? Es decir, no me pasa nada, pero me siento en un momento sin sentido.

Nos encontramos en situaciones donde notamos que nuestra vida está limitada. Esa sensación se repite en el tiempo y no vemos la forma de cómo acabar con esto. Esta limitación de nuestra vida puede ser en todas las áreas o en parcelas particulares como puede ser la pareja, el trabajo, los amigos, la familia, etc.

Antes de acudir a la consulta de un profesional, hemos intentando solucionar la situación por nosotros mismos, pero no encontramos los recursos adecuados para afrontarlo. Además todo esto suele ir acompañado con la frase “no tengo derecho a quejarme, porque en mi vida toda va bien, tengo trabajo, tengo salud, bla, bla, bla…”

Si estás dentro de este círculo vicioso que no sabes cómo romper, ya es motivo suficiente para hacer un proceso de coaching o psicoterapia.

El psicoterapeuta simplemente te ayudará en entender cuáles son las palancas de tu malestar, para que puedas implementar las acciones necesarias para cambiar el rumbo y para que los muros que te están limitándote empiecen a caer.

Por supuesto, si además estás en cualquiera de las siguientes situaciones, la decisión de buscar a un psicoterapeuta se convierte en urgente:

  • Sensación de falta de control en el día a día
  • Empieza a somatizar (Diversos dolores, en función de las características de cada persona) o a tener ataques de ansiedad (presión en el pecho, aceleración del ritmo cardiaco, hiperventilación o respiración muy superficial y acelerada, sudoración...).
  • Tener emociones que no queremos como llanto, rabia, angustia, tristeza, desolación, sentimientos de impotencia, desesperanza...
  • Se encuentra en una situación límite, que no sabe resolver con la pareja, hijos o trabajo.
  • Está lleno de pensamientos negativos, catastrofistas, obsesiones o fijaciones... que le impiden vivir la vida con normalidad.
  • Desea que la vida se acabe y siente que no tiene sentido su papel en este mundo.
  • Piensa que todo el mundo está en su contra.
  • Tiene grandes dificultades para descansar, conciliar el sueño, desconectar de situaciones, y no puede vivir la vida con normalidad.

 

Fdo. María Elena Amo

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